El contorno de ojos es una de las zonas del rostro que más trabajo me da. Horas delante del ordenador, luz azul de pantallas, calefacción seca en invierno, aire acondicionado en verano… Todo eso se acumula en esa piel fina y delicada que rodea los ojos y que no tiene glándulas sebáceas, lo que la hace especialmente vulnerable a la deshidratación y al envejecimiento prematuro.
Llevo tiempo buscando un producto para el contorno que vaya más allá de hidratar la superficie. Encontré el Ultimune Power Infusing Eye Concentrate de Shiseido y después de usarlo durante semanas puedo decir que es el que mejor ha funcionado en mi caso.
Qué hace diferente al Ultimune Eye de Shiseido
El Ultimune es una de las líneas más conocidas de Shiseido, y la versión para el contorno de ojos adapta la fórmula específicamente para esa zona. Lo que lo diferencia de un contorno de ojos convencional es su enfoque en lo que Shiseido llama «poder infusor»: la idea de que la piel tiene una inteligencia defensiva propia que se puede fortalecer, no solo hidratar.
La tecnología ImuGeneration Red™ de Shiseido actúa sobre las células de Langerhans de la piel —las responsables del sistema inmune cutáneo— para fortalecer la barrera natural de la piel. El resultado práctico: una piel del contorno más resistente al estrés externo, que se recupera mejor de la fatiga visual y que mantiene su hidratación durante más tiempo.
Activos principales de la fórmula
- ImuGeneration Red™: complejo propietario de Shiseido con extractos de iris, cebada y hinojo fermentados. Actúa sobre el sistema defensivo cutáneo.
- Retinol: para estimular la renovación celular y reducir líneas finas alrededor del ojo.
- Ácido hialurónico de múltiples pesos moleculares: hidratación en diferentes capas de la piel, desde la superficie hasta las capas más profundas.
- Niacinamida: para uniformizar el tono y reducir la pigmentación oscura bajo el ojo.
Mi experiencia: qué cambió y en cuánto tiempo
La primera mejora que noté fue en la hidratación: el tirante que sentía en esa zona al final del día desapareció en la primera semana de uso. La piel del contorno se sentía más suave al tacto y la zona bajo el ojo (que es donde más sufro yo) perdió ese aspecto cansado que no mejoraba ni con dormir bien.
A partir de la tercera o cuarta semana empecé a notar algo más sutil: las líneas finas de expresión en la comisura externa del ojo (las «patas de gallo») se veían menos marcadas, especialmente en las mañanas. No desaparecieron —eso no existe en ningún producto cosmético—, pero sí perdieron la profundidad que tenían antes.
El estrés visual, que era mi punto de partida (mucho ordenador, muchas horas de pantalla), sí se redujo de forma perceptible. La zona bajo el ojo ya no presenta ese aspecto apagado que tenía antes aunque haya dormido suficiente.
Cómo aplicar el contorno de ojos correctamente
La técnica de aplicación importa tanto como el producto. El contorno de ojos nunca se frota: la piel de esa zona no aguanta la tracción. Se aplica con el dedo anular (el que ejerce menos presión de forma natural) con pequeños toquecitos desde la zona interna hasta la externa, tanto en el párpado superior como en el inferior. Sin estirar, sin frotar, sin arrastrar.
La cantidad es también importante: el contorno de ojos se aplica en muy poca cantidad. Media bolita del tamaño de un guisante pequeño es suficiente para ambos ojos. Más cantidad no mejora el efecto y puede llegar a los ojos si la zona es muy sensible.
Para más recomendaciones de skincare para el contorno de ojos y la piel del rostro, visita nuestra sección de belleza en Tendencias NereMi.

